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Historia


Roberto Filgueira y Teresa Pereyra, hijos de inmigrantes europeos que vivieron la guerra. Roberto salió a trabajar desde muy joven con la responsabilidad y necesidad de aportar para el sustento familiar. En esta familia, el trabajo construye identidad y valores, y eso se transmite a través de las generaciones. A los treinta años, Roberto aprendió el oficio de la compra y venta de metales, y junto a su esposa Teresa, emprendieron su primer negocio en su casa, en el barrio La Teja, en Montevideo, con muchas ganas y casi nada de capital.
Esa fue la piedra fundacional de un emprendimiento uruguayo que ya tiene más de cincuenta años en el mercado.

 

Con los años el negocio se fue asentando, se fue ampliando y diversificando sus clientes. Mientras Teresa atendía el negocio en el barrio La Teja, Roberto al mismo tiempo abrió un nuevo depósito en una esquina del barrio de La Aguada. Luego, en el año 1973, se instaló en el barrio Nuevo París, donde la empresa se encuentra hasta el día de hoy. Alquiló un galpón pequeño en un lugar compartido con otros emprendimientos: uno de reciclaje de trapos y otro dedicado al mimbre. Él compraba y vendía metales.
De a poco adquirió los galpones contiguos, y empezó a trabajar con una mejor logística. Con el tiempo logró proveer a las fundiciones de una mayor cantidad de chatarra y alcanzar los 8000m2 de infraestructura que la empresa tiene actualmente.

El día que cada uno de sus hijos, Edison y Robert, cumplieron 15 años, su padre los inició en el negocio de los metales. “Nos incorporó a su proyecto”, dice Robert. En la planta, tenían que aprender todos los aspectos del oficio: “Nos tocó barrer el galpón, cargar y descargar, manejar los camiones y montacargas, pesar, en aquel tiempo éramos fundición y aprendimos a fundir. Mi padre quería que el día de mañana pudiésemos dirigir la empresa, pero conociendo todo el funcionamiento y el rubro”. Filmetal atravesó ya varias crisis, pero se mantuvo a flote. El mercado de los metales se complejizó, los precios fluctúan mucho, y a partir de la libre importación y exportación, la demanda interna de metales no ferrosos bajó mucho porque la industria nacional (grifería, herrajes, autopartes, insumos industriales, etc.) No pudo competir con productos importados de Argentina, Brasil y China. Pero las crisis también trajeron oportunidades.
Después de la recesión del año 2000, Filmetal cambió de estrategia, enfocándose en ser una empresa exportadora de metales. Fue un proceso de largo aliento: “Cuando estábamos por cerrar el primer negocio de exportación se desató una crisis mundial y cayó el dólar, obligándonos a dar marcha atrás”.

“Cuando aparecieron las autorizaciones ambientales, nos actualizamos aún más. Nos gustó el desafío de posicionar la empresa unos cuantos escalones más arriba, con la visión de transformarnos de chatarreros a recicladores.
Para eso incorporamos un grupo de profesionales, tales como técnicos prevencioncitas, asesores ambientales, médicos laboralistas, abogados, ingenieros mecánico y químico, técnico de marketing, arquitectos, técnicos informáticos y siempre el trabajo constante del equipo de administración”.
Actualmente Filmetal S.A tiene más de 40 años de experiencia intachable y sigue siendo guiada por la misma familia y los mismos valores que movieron a Roberto a comenzar este legado. Hoy vamos por la tercera generación en la empresa. Hoy nos encontramos entre las firmas más importantes de la industria del reciclaje de metales de nuestro país. Hoy y todos los días hacemos nuestro trabajo con ganas y dedicación, porque así nos lo enseñó Roberto, y porque sabemos que el único camino para hacer las cosas es hacerlas bien.